Alonso se pone en manos del azar

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Fernando Alonso

Después del enésimo sinsabor que nos llevamos tras el GP de Mónaco, el Mundial de Fórmula 1 abandona la vieja Europa, cruza el charco y aterriza en la enorme, despoblada y bilingüe Canadá. El circuito Gilles Villeneuve de Montreal, que guarda similitudes con el de Montecarlo, aparece en el horizonte de Fernando Alonso como un reto casi imposible, ya que es el trazado que peor se adapta a las (malas) condiciones de Renault R28.

Sabedor de las enormes carencias de tracción y potencia de su monoplaza, Fernando anuncia que volverá a optar por una estrategia arriesgada, por lo que el ciento por ciento de las opciones de éxito del asturiano están en unas manos caprichosas: las del azar. En un trazado en el que los incidentes suelen ser habituales, Alonso sabe de la importancia del Safety Car, que puede modificar los resultados a su antojo con apariciones en momentos clave y por eso su desmesurado riesgo puede no resultar descabellado. En cualquier caso, en condiciones normales de carrera, el Nano volvería a pelear por un séptimo puesto para el que los Red Bull y los Williams presentan mejores credenciales que Renault, en creciente descrédito. Los Ferrari y LH volverán a discutir el triunfo… con el permiso del ‘elegido’ Kubica, que el año pasado salió ileso de un accidente terrible en este mismo circuito.

Competición al margen, la noticia es Kimi Raikkonen. Ya decíamos en algún post anterior que el finés parece hastiado, como si el vértigo de la F1 calentara en exceso su trabajada imagen de hombre frío. Es prácticamente seguro que el de Ferrari abandonará el Gran Circo a finales de 2009… si no lo hace antes. Cada vez parece más claro que si esta temporada no consigue el éxito esperado a lomos de su ‘cavallino rampante’, el año que viene dejará libre su monoplaza. Sutil y Vettel parecen los mejor colocados para reemplazarle, pero el viejo sueño de Montezemolo vuelve a aparecer como una pesadilla para Jean Todt: Alonso vestido de rojo.