‘Alonshow’ en Australia

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Australia dio el banderazo de salida al Mundial 2008 con una carrera esquizofrénica, en la que apenas terminaron siete monoplazas y en la que Fernando Alonso volvió a dar un recital en toda regla. Con un coche lentísimo acabó cuarto, por delante del misil de Kovalainen… y eso que se vio perjudicado por las salidas del Safety Car.

La carrera la ganó LH, con un monoplaza que parece de otra galaxia. El McLaren MP4-23 va tan sobrado como henchido está el ego de Ron Dennis, de cuyos atributos en posición de corbata habló Briatore tras el adelantamiento de Fernando a Kovalainen en la última vuelta. El finés pulsó el botón del limitador de velocidad en plena recta y nos recordó al fiasco de LH en Brasil 2007, cuando regaló el Mundial a Kimi. Por cierto, mal día para el campeón del mundo, perjudicado por el Safety Car y por la poca fiabilidad de los Ferrari, que se rompieron antes de cruzar bajo la bandera de cuadros. ¿Se acordará Montezemolo de la absurda fobia de Jean Todt hacia Alonso?

Fernando fue, sin duda, el mejor piloto sobre la pista en Phillip Island. El R28 parece un coche de GP2, pero el asturiano es capaz de hacer virguerías con cualquier coche. Los adelantamientos a Raikkonen y Kovalainen sólo están al alcance del superclase que lleva dentro. El Nano acabó más que satisfecho con su carrera, pero preocupado porque a Renault le queda muchísimo trabajo por hacer para estar a la altura que debiera. Urge una mejora en velocidad punta (Red Bull, Toro Rosso y Williams están por encima) para poder pelear por subir al podio en breve, pero la evolución del R28 debe ser radical para que Fernando vuelva a la cima.